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UN TERRIBLE ACCIDENTE EN LA RUTA 237 DE PIEDRA DEL ÁGUILA ACABÓ CON DOS VIDAS -DOS VIDAS DE SERES ESPECIALES-

 

LAS VÍCTIMAS ERAN BARILOCHE Y VENÍAN DE VACACIONES A LAS GRUTAS, RODRIGO DALZIEL, DESTACADO MÚSICO CORAL Y CIUDADANO ILUSTRE Y ADEMÁS CON EL HONOR EN "ESPACIO DE RECONOCIMIENTO GENTE NECESARIA" -UNIVERSIDAD NAC. RÍO NEGRO-, Y SU ESPOSA, GRACIELA RUIZ, PROFESORA DE LETRAS, ESCRITORA Y ESPECIALISTA EN GRIEGO ANTIGUO

 

Marta Eva Amado

info@cronistasao.com.ar

-6 de marzo de 2014-

 

Graciela Ruiz y Rodrigo Dalziel, en Las Grutas, zona de El Buque, 26 de diciembre de 2013

Según datos del diario Río Negro del jueves 6 de marzo, el accidente se produjo el día 5, alrededor de las 10 de la mañana en el kilómetro 1440 de la Ruta 237, en cercanías de la localidad de Piedra del Águila, provincia de Neuquén.

Y de acuerdo a la información que dio el comisario a cargo de la dirección de tránsito, Diego Gutiérrez, a la agencia de Neuquén del mismo matutino, una camioneta Toyota que iba en dirección sur invadió el carril contrario impactando de frente con un Renault Logan conducido por Dalziel que se dirigía a la ciudad de Neuquén. El músico falleció en el acto y su esposa, mientras era traslada al hospital -comunicó el Río Negro-.

Desde que se creó en 1984, Dalziel dirigió el coro Melipal y también actuó con la Camerata Bariloche. Y en esa ciudad, en octubre del año pasado recibió de la intendenta María Eugenia Martini, el título de Ciudadano Ilustre con motivo de los 30 años de Democracia.

Y días más tarde, el 18 de diciembre, en Viedma, la Universidad de Río Negro, Sede Atlántica le otorgó el diploma relacionado con el Espacio de Reconocimiento que denominó Gente Necesaria. Llevaba la inscripción: Al maestro Rodrigo Dalziel “…por su apoyo permanente a la construcción del canto colectivo que recrea la participación popular, refuerza nuestra identidad y defiende nuestros patrimonios culturales, vínculo de pertenencia de los pueblos. …en este tiempo de música y poesía latinoamericanas”.

En San Antonio Oeste, Dalziel tenía contactos profesionales con el director del coro de la ciudad, Juan Carlos Chillón y otros coreutas, inclusive los arreglos de las partituras por lo general eran de su autoría. Y hace unos cinco años vino con el coro Melipal a Las Grutas para actuar junto con el de Chillón, en el salón del ACA.

Su esposa, Graciela Ruiz, profesora de literatura, en 1977 llegó de la ciudad de Rosario, pcia de Santa Fe y se afincó por escasos años en San Antonio Oeste y hasta vivió en la casa familiar de quien escribe esta nota. Trabajó en la docencia en el Colegio Secundario Nº4 –ahora CEM Nº 38- y después se trasladó a San Carlos de Bariloche, -allí fue que conoció a Dalziel- ejerciendo también el profesorado hasta que se jubiló con el cargo máximo en la supervisión de nivel medio.

Incursionó además en la escritura y dentro de ella, en la poesía breve y uno de sus títulos que había fechado en 1981 en Bariloche dice:

Lejanías


Resonar
de marea baja.

Desde el sueño coral
de las gaviotas.

Caracola
sobre el oído de los cerros.

También, el estudio del griego antiguo fue su pasión. Especialmente viajó a Grecia, por lo menos en dos ocasiones con becas para perfeccionarse en la Universidad de ese país de Europa.

La música tampoco le fue indiferente, Graciela Ruiz acompañó a su esposo Rodrigo Dalziel como integrante del coro Melipal. Su voz especial, con el registro de soprano sin querer, sobresalía de las demás. Pero nunca la descuidaba ya que por años asistía en forma regular a clases de canto con un profesional.

Graciela Ruiz y Rodrigo Dalziel habían logrado una unión particular y poco frecuente para estos tiempos sobre todo de turbulencia emocional. Parecía amalgamada con virtudes e intereses similares –buenas personas que estaban en igual búsqueda superior-.

También la muerte los sorprendió muy juntos mientras venían de vacaciones a Las Grutas y a visitar a sus queridos amigos, y entre ellos a esta cronista que con los años de tan unidos era casi una hermana y sobrinos los tres hijos -tanto que el menor de 36 la llamaba tía-.

Graciela y Rodrigo, son los deseos entrañables de esta familia y la de los amigos sanantonienses que ahora los dos muy juntos descansen en paz.

 

 

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