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NISMAN TUVO SU HOMENAJE PÓSTUMO:

MULTITUDINARIO COMO POCAS VECES VISTO Y LEJOS POR AHORA DEL CANTO Y LA ALEGRÍA

 

 

Marta Eva Amado

info@cronistasao.com

-nota de opinión-

-20 de febrero de 2015-

 


El 18F desde las 18, una inmensa marea humana, con paraguas por la copiosa lluvia y en silencio pobló el centro de la Capital Federal. Unas 400 mil personas –según cálculos estimados- estuvieron presentes en la Marcha del Silencio –organizada por un grupo de fiscales- para homenajear al fiscal Alberto Nisman, muerto de un balazo en la cabeza, el 18 de enero pasado, en circunstancias dudosas. Luego de cuatro días de denunciar a la Presidenta por encubrir a los sospechosos del atentado a la AMIA y uno, antes de que pudiera ampliar la denuncia en el Congreso de la Nación.

El mal tiempo -y por momentos con lluvia torrencial- no fue obstáculo para que esa multitud impresionante de personas y empapada, espere en precisas calles de acuerdo al esquema convenido para luego marchar despacio por los lugares de significancia del evento –Fiscalía donde trabajó Nisman y Congreso de la Nación-.También la convocatoria con notable presencia se llevó a cabo en distintas ciudades de la Argentina y hasta en varios países más.

En general primó el silencio cargado de emoción y de respeto. También hubo cantos con las estrofas del Himno Nacional y cuando el periodismo preguntaba por el motivo de la presencia, se escuchaba: para homenajear al fiscal muerto o por justicia o por otro país mejor para hijos y nietos o para que se sepa la verdad sobre el caso Nisman u otros deseos de igual consideración.

Quienes marcharon lo hicieron en el anonimato, por voluntad propia y sin la utilización de vehículos de traslados masivos –a diferencia de lo que a veces ocurre para actos partidarios y/o militantes-.

Esas 400 mil almas que estuvieron presentes en Capital Federal -y las varias de miles más en los otros lugares, demostraron que necesitaban de un sitio explícito para homenajear la figura del fiscal muerto y estar cerca de su familia –hijas, madre, ex mujer y otros- para poder de alguna manera empatizar y acercar las condolencias a los fines de comenzar a elaborar el duelo colectivo.

El impactante silencio de la enorme multitud dio cuenta de cuál era el escenario real que estaba atravesando. Y dejó claro que el momento para el canto y la alegría, tal como lo propuso la Presidenta por cadena nacional-días atrás- sólo podía darse ahora, en el país, en el marco del imaginado relato de ella.

Seguro que después, la enorme multitud que asistió a la Marcha del Silencio hará suyo ese momento de canto y alegría, una vez elaborado el duelo colectivo por el terrible magnicidio que se cometió con la muerte de un fiscal de la Nación.


 

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