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Peti, Victoria, Coco, Rima y María Esther -esta vez faltó Pepe- comparten año tras año el particular encuentro de los hermanos/as

SOCIEDAD

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Uno de los hermanos Coco junto a sus dos cuñados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




FEBRERO, UNA CITA OBLIGADA PARA QUE SE JUNTEN LOS HERMANOS/AS DE LA FAMILIA DERECHO

 

 

Marta Eva Amado

info@cronistasao.com.ar

-febrero 12 de 2013-

Y cada año el compromiso es compartir la mesa grande. Desde aquella primera vez, que en el 96 se les ocurrió reunirse a estos seis hermanos/as de un padre que llegó del Líbano por 1913. José “Pepe”, Victoria, María Esther, Enriqueta “Peti”, Rima y Antonio “Coco” -con domicilios en lugares diferentes del país: San Antonio Oeste, General Roca y Buenos Aires- nunca faltan a la importante cita, salvo, raras excepciones, como en este caso, la que explica la ausencia de Pepe, el mayor de la familia.

Esta vez la reunión fue en la casa veraniega de Peti, en Las Grutas. Recordaron otra nota que les hiciera esta cronista, de una en 2004 -iban por el séptimo año de re-encuentro y que se publicó en Tiempo de Vacaciones-.

Después del plato principal de la tan prevista cena, a los minutos llegó el postre. Mientras tanto empezaron las preguntas y se encaminaron hacia las costumbres de los ancestros del Líbano –de dónde había llegado el padre- por ser temas infaltables cuando se juntan al año.

-¿Y cómo fue que les quedó del árabe el apellido Derecho?, pregunté.

-Tiene que ser que desciende del nombre, sacerdote que se dice mohahue y que proviene de la iglesia maronita, adelantó uno de los cuñados.

Y María Esther que escuchaba atenta la charla desde el otro lado de la mesa, enseguida saltó con una explicación que le dieron un tiempo atrás. Le contaron que con seguridad hubo que hacer la traducción de la palabra mohahue -el apellido original del papá- , porque resultaba difícil la escritura y a su vez pronunciarlo en español.

Dijo que mohahue equivalía a una vara que en principio estaba en posición doblada y que después a través de un manipuleo se ponía derecha y que de ahí vino el apellido Derecho.

También esa noche estuvieron presentes los nombres de las comidas árabes y que nunca faltan en la mesa familiar de los Derecho. Kepe, fatay, belegüe, niños envueltos, empanadas árabes...

-Ah! –Intervino Peti que estaba alejada del centro de la charla- yo a las empanadas árabes las hago con carne de capón y cortada con cuchillo.

Explicó que utiliza la carne medio congelada para que sea fácil el corte en lonjas finitas y que las fríe rápido en aceite caliente para sellar. Y una vez las empanadas listas con la masa, las cocina a horno bien fuerte. También añadió que lo mejor para los que viven en el Líbano cuando celebran la Navidad es rellenar un cordero con carne y otras cosas y que después lo sirven poniéndolo en la mesa parado.

Contaron también que uno de los hijos del matrimonio de Rima viajó al Líbano y que visitó la antigua casa del padre. Pero que no pudo ir vía Israel, sino que tomó un avión desde Turquía.

Además salió como tema el libro que escribió Victoria. "Ahí cuento que en el 54-55 veníamos de picnic en un camioncito a los Álamos y a las Grutas", agregó ella con rapidez.

 

Y más tarde, la mesa para el brindis estuvo lista con bebidas y algunas bandejas de dulces porciones. Y las fotos del recuerdo tampoco se hicieron esperar, pero antes les costó ubicarse para que las tomas salieran de cuerpo entero y que la luz favoreciera.

-Servite de estas masitas que son árabes, dijo Victoria con sonrisa amable al tiempo que acercaba el plato con pequeñas masas rellenas de una pasta color marrón y con formas romboidales.

Y ahí nomás, María Esther sacó de su cartera una pila de sobres blancos y uno a uno los repartió. Son tarjetas por el nuevo año, dijo.

Cerca de las dos de la madrugada la estimulante charla casi se había apagado y los puntuales hermanos /as ya de pie se preparaban para la despedida.



 

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