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EL ARTE DE VIVIR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los miedos en las distintas etapas de la vida

 

 

Por: Rubén Cian

rubenci@hotmail.com

 




Hoy quiero compartir con ustedes los miedos, que me parece interesante que aprendamos, respecto de este tema tan, pero tan de todos los seres humanos, espero les guste.

Se trata de un trabajo, fruto de toda una síntesis de estudiar distintas culturas antiguas y de tomar de ellas, un conocimiento en donde, a pesar de las diferentes latitudes de Oriente y Occidente, se descubre un punto en común. Y como se dice: “En el fondo de todas las tradiciones, lo genuino se toca”.

Aunque se expresen de manera distinta hay verdades que son inherentes, como si fueran de la condición humana, que se pueden ver en cada cultura, por eso lo que me gustaría hacerles conocer trata sobre dos temas que están enlazados: los miedos en las distintas etapas de la vida.

Cuando se investiga sobre el comportamiento humano, lo sorprendente es encontrar algo en común y es que en todos los caminos de crecimiento, en los trabajos sobre la conciencia o los procesos de iniciación, siempre se encuentra el miedo como un tema recurrente.

Cuando uno se dedica a investigar las culturas antiguas, apasiona mucho más entender la espiritualidad o la manera en que veían la vida, cómo consideraban la muerte o cómo trataban a la naturaleza.

Nunca pensé que el miedo podía tener tanta vigencia y me di cuenta que de eso no se habla y no se habla precisamente, porque nos cuesta encarar este tema, y es importante tratar de tomar conocimiento de esta síntesis que involucra entender todo el proceso de la vida de una persona, pudiendo vernos nosotros mismos en las distintas etapas de la vida. Así, veremos a nuestros hijos, y hablaremos de nuestros padres, o sea que cuando su lectura termine, ninguno de nosotros nos podremos sentir ajenos a cada cosa volcada en esta nota.

¿Qué es el miedo?

Cuando hablamos del miedo debemos recordar que es algo inherente a la condición humana y que el arte de vivir no es no tener miedo, sino aprender a reconocerlo, y el paso siguiente, entender que el miedo no es un enemigo sino que las situaciones que me ocasionan miedo, son las que van a probar mi consistencia personal. Por lo tanto lo que se debe hacer es entender que, en la medida que tengo las actitudes adecuadas y la consistencia profunda, entonces sí, voy a vivir esa situación que me produce miedo como una ocasión de aprendizaje.

Para tratar de entender el miedo en las culturas, podemos rápidamente reflejar lo que es Oriente y Occidente

Cuando pensamos en Oriente, un tema que nos viene rápido, es el del arte marcial, la filosofía que está de fondo en todas las artes marciales tiene algo en común siempre, y es que hay una aspiración a que la persona sea un guerrero espiritual.

Ser un guerrero espiritual es como decir: ser una persona iluminada, ser una persona santa, y para alcanzar esta jerarquía de guerrero espiritual, la persona tiene que aprender a gobernar sus propios miedos. Por eso las artes marciales, más que un combate contra alguien, es un trabajo de conquista personal, ya que en la medida que gobierno mis miedos, puedo jugar bien un partido, puedo desarrollarme de forma excelente en una empresa, puedo, en cualquier actividad, ser bueno.

Si estoy limitado por mis miedos, no voy a tener espontaneidad, no voy a tener naturalidad y no voy a ser bueno en lo que sea, en cualquiera que fuera, por eso ellos entendían que este trabajo interior (gobernarse internamente los miedos) era el secreto para que uno pueda desarrollarse plenamente. Entonces, siempre podemos, a partir de esta idea, que el miedo sea algo que debo trabajar en mí, aprender a gobernarlo y entendiendo que es siempre una oportunidad para probar mi consistencia.

Veamos qué pasa en Occidente

En la tradición occidental hay una imagen, un arquetipo que es ampliamente conocido y que es un Santo del Santoral Cristiano que representa aquello que se mencionó que se vivía en Oriente. Este Santo se llama San Jorge y si bien no hay un conocimiento amplio sobre su vida, se sabe que fue un mártir del Siglo IV.

En la tradición cristiana, más precisamente en el santoral, ha sido el patrono de muchas culturas, de comunidades europeas y normalmente lo que asombra, y desconociendo de su vida, es que haya tenido tanta trascendencia.

La realidad es que, en una época en donde el lenguaje simbólico era más importante que el conceptual, se percibe que lo que está representando San Jorge es similar a lo expresado en el comentario sobre Oriente.

Si uno mira detenidamente, vemos que él, está arriba de un caballo blanco y con una lanza está sometiendo a un dragón, y detrás de la escena se ven una doncella y un castillo. Cada elemento simbólico de este icono, tiene algo para enseñarnos.

San Jorge, arquetípicamente representa cualquier persona, cualquier ser humano, el caballo blanco es la conciencia libre, la lanza es el amor y el dragón es el miedo.

En las culturas de occidente los dragones tienen que ver con algo que tengo que vencer para llegar más allá, ir al lugar donde está el tesoro y los dragones, reitero, simbolizan el miedo.

Entonces, lo que muestra el ícono, es que uno, para poder acceder a lo que se muestra en el fondo, primero tengo que aprender a gobernar los miedos y con la lanza del amor puedo lograrlo. El dragón no está muerto, y eso significa que yo no puedo desterrar el miedo de mi vida, puedo lograr controlarlo, gobernar, conocer, afrontar.

Y observando lo que está en el fondo, lo primero que vemos es una doncella, ésta indica algo de importancia capital y es que nadie puede amar plenamente, nadie puede amar incondicionalmente, nadie puede amar bien, si no aprende a gobernar sus miedos.

Cuando yo tengo miedo de decir lo que pienso porque se va a ofender, no me va a escuchar, me va a criticar, se va a quedar dormido, no le va a importar, si yo no puedo compartir las cosas que llevo dentro por miedo a…, entonces la convivencia se va enfermando.

La salud de una convivencia es directamente proporcional a la posibilidad de decir lo que me pasa, cuando yo no puedo decir lo que me pasa por lo mencionado anteriormente, directamente esa convivencia comienza a trabarse.

Para poder amar plenamente tengo que aprender a gobernar los miedos, en la vida matrimonial o de pareja, es fundamental, si yo tengo miedo de decir lo que quiero decir, por una cosa o por la otra, ya no hay transparencia, entonces la comunicación se entorpece y esa convivencia se diluye Pero también pasa en la relación padres e hijos, cuando una madre o un padre tiene miedo de ponerle límites a su hijo porque los va a dejar de querer, por esto o lo otro, no puede amarlo verdaderamente.

Amar al otro es poderle decir lo que tengo que decirle, a pesar de que le duela, lo deberé hacer de la mejor manera, claro. Un amigo lo es, cuando no tiene miedo de decirme lo que siente en todos los órdenes afectivos. Para que el amor sea verdadero se requiere que yo aprenda a conocer mis miedos, a gobernarlos y a poder expresarme realmente.

Recordemos esta frase muy simple: “El miedo siempre dice, tapa y calla, el amor siempre dice, abre y habla”. Desde ese lugar, la doncella está enseñando que nadie puede amar si no gobierna sus miedos.Y lo que está al fondo de la imagen es un castillo. En la simbología antigua, el castillo era un lugar que guardaba un tesoro, pero este tesoro, que habitualmente tiene que ver con algo material, en este caso tiene un símbolo, y es que el castillo representa un sitio donde hay un tesoro espiritual.

El tesoro espiritual de las antiguas culturas es la sabiduría.
Entonces la lectura es así: Nadie puede llegar a ser una persona sabia, nadie puede tener el tesoro de la sabiduría si no aprende a gobernar sus miedos.

¿Pero qué es esto de la sabiduría?

La palabra sabiduría no viene de saber, viene de sabor, el hombre sabio no es aquel que sabe más, si no aquel que aprendió a disfrutar la vida.
Aquel que sabe disfrutar y saborear la vida, ése es un sabio. Yo no puedo disfrutar y saborear la vida si estoy atrapado en mis miedos, si estoy paralizado dentro mío, por eso, en la medida que gobierno mis miedos puedo disfrutar y saborear la realidad. Eso representa el castillo, el hombre puede adquirir la sabiduría en la medida que aprende a gobernarse a sí mismo sus miedos.

Entonces, en Occidente, San Jorge, como modelo del guerrero espiritual, y en Oriente, la idea de la persona que tiene que tener dentro de sí un centro interior y una estabilidad para no vivir conmocionado por el exterior, porque aprendió a gobernar sus miedos, en ambas culturas, en ambas tradiciones, está la misma idea.

Seguimos en la próxima.

*Fuente: Los Miedos en las distintas etapas de la vida. Roberto Pérez


 

San Jorge, arquetípicamente representa cualquier persona, cualquier ser humano, el caballo blanco es la conciencia libre, la lanza es el amor y el dragón es el miedo.

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