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EL ARTE DE “BOCHO” IZCO MANTIENE VIVA LA HISTORIA DEL PUEBLO

 

 

 

La muestra de pinturas dio pie para contar sobre la Aeroposta en SAO

Marta Eva Amado

info@cronistasao.com.ar

-mayo 6 y 7 de 2014-

-nota especial-

 



(Las Grutas).- La velada evocativa y artística del 1º de mayo desde la 20 horas en la Casa de la Historia y la Cultura de las Grutas tuvo que ver primero con las memorias de la Aeroposta en SAO que contó el meteorólogo sanantoniese Abel Molas tras su investigación y además completó con el cortometraje francés Aventureros del Aire –donde vecinos de SAO:“Bocho” Izco y Silvia Peirano hicieron sus aportes cual testigos de aquella época de 1925 en adelante, agregándose también la participación de Molas.

 

Después, la directora de Cultura Sandra Seitune agradeció la presencia de “Bocho” Izco reconociendo el aporte que hizo a la historia del lugar con los dibujos en acuarelas de casas e instituciones que ya no están –por ejemplo, en este caso, la Aeroposta en SAO con sus instalaciones- y entregó tanto al Bocho como a su hija Perla, también artista que expuso sus pinturas en acrílico, certificados para acreditar que sus obras estuvieron presentes. Por último, luego de un sencillo ágape se abrió la muestra pictórica que estará abierta al público durante el mes de mayo.

 


El anfitrión de la noche fue “Bocho” Izco que con sus lúcidos 90 años se animó a participar del encuentro histórico-artístico y lo acompañó un público –familiares-amigos, vecinos- emocionado que siguió paso a paso los pormenores de la historia de la Aeroposta en SAO con los intrépidos aviadores franceses de la Primera Guerra Mundial –Jean Mermoz, Antoine de Saint Exupéry, Paul Vachet, entre otros-.


La Aeroposta –aclaró Molas- no nació en San Antonio Oeste, sino que fue una empresa internacional que tuvo su origen en Francia. Con el nombre de Compañía Generale Aeropostale empezó a transportar correspondencia desde ese país y siguió luego por el extremo oeste del continente africano para llegar a Brasil y desde ahí bordeó la costa hasta Buenos Aires.


Ya en Buenos Aires –dijo Molas- los empresarios franceses se contactaron con el piloto riojano Almonacid que había estado en la Fuerza Aérea Francesa durante la primera Guerra Mundial y recibió el grado de capitán con condecoraciones. Y para que pudiera operar averiguó que por ley debía ser argentina, por eso una vez realizados los trámites, acá se llamó Aeroposta Argentina Sociedad Anónima.


De los tres ramales de la compañía, a esta zona llegaba el de dirección Sur. Molas comentó que la correspondencia salía en ferrocarril desde Plaza Constitución hasta Bahía Blanca y que de ahí se cargaba en camioneta al aeródromo de esa ciudad. Entonces, en avión la primera escala correspondía a San Antonio Oeste, la segunda a Trelew y la tercera a Comodoro. Más tarde se amplió el recorrido hasta Río Gallegos y Punta Arenas.

En San Antonio Oeste los aviones aterrizaban en Laguna las Máquinas.

-Esta foto –dijo Molas- fue sacada el 2 de marzo de 1929 en Laguna las Máquinas y empezando del lado izquierdo, está el señor Queirolo que era mecánico, quien asistía a la aeronave, el que sigue es Jean Mermoz, de tapado blanco, un piloto francés, el de al lado, Armando Peirano, con gorrita, el siguiente es un periodista de La Nueva Provincia y el que está mirando al nene, el Conde de la Volux, francés y presidente de la Aviación Comercial Internacional, el que sigue, de gorrita blanca, Rufino Luro Cambaceres, después Paul Vachet, piloto de la Aeroposta y finalmente, el de bigote bien marcado y con sombrero es don Bruno Peirano -fallecido-, vecino de San Antonio y seguro que la gente mayor todavía lo recuerda.

También contó que Bruno Peirano en aquella ocasión atendió muy bien a los pilotos franceses. Les hizo un asado con una cocción que les encantó y les consiguió combustible.

-¿Cómo le podemos agradecer?, dijeron los pilotos.

-Llévenme hasta el pueblo, dijo Bruno Peirano.

Así que lo subieron al avión y lo llevaron desde Laguna las Máquinas hasta San Antonio Oeste, unos 40 kilómetros de distancia aproximadamente. Fue el primer pasajero de la Aeroposta, según las memorias de don Cayetano Leiva, apuntó Molas.

Además se refirió al libro Rumbo 180 de Cambaceres, de ahí contó cuando llegaron a San Antonio los pilotos franceses. Y entre otras cuestiones, dijo que se hospedaron en el Hotel Americano.

Y luego tras dar paso a otra fotografía destacó:

-Parado, de sombrero está Antoine de Saint Exupéry, pero como la foto está tomada de lejos no podemos saber si es realmente él.

Recordó también que en setiembre de 1929, Antoine de Saint Exupéry realizó un vuelo de reconocimiento experimental en la zona. Aterrizó en Laguna las Máquinas y tuvo que cargar combustible y según los recuerdos de Miguel Neman que había intervenido en la odisea, apuntó con ese relato:

fot. sitio

“Fuimos hasta allá con el señor Camarda que era el gerente de la Anónima y nos encontramos con un señor vestido de cuero, con antiparras, grandote que hablaba un castellano duro, con acento francés.

-Soy Antoine de Sain Exupéry, en vuelo experimental a Comodoro con escala en San Antonio y Trelew, dijo aquella vez.

Después llevaron a la tripulación en camioneta hasta San Antonio y al igual que otra vez los hospedaron en el Hotel Americano. Y esa noche, fueron a saludar a los pilotos franceses y vieron que observaban el cielo patagónico con mucha admiración.

Esa experiencia con los aviadores –aseguró Molas- marcó a Miguel Neman –fallecido-. Al tiempo, fue socio fundador del Aero Club de SAO en 1948, también gestor para traer la empresa LADE –Líneas Aéreas del Estado- y por casi 25 años ocupó el cargo en la gerencia.

Y en otra de las fotos se vio el antiguo emplazamiento de la Aeroposta en SAO. “En el medio, parado –señaló Molas- está Pedro Vera –intendente- y el nene de saquito blanco es Joaquín “Bocho” Izco (90)”.

Aclaró el investigador que las instalaciones de la Aeroposta se desarmaron, pero que gracias a “Bocho” Izco ahora se pueden visualizar con sus dibujos y detalló:

La casa del encargado, el aljibe y el galpón donde estaba guardado el combustible y otros elementos.

Y al final -soltó Molas- llega el día del primer vuelo inaugural que fue el 1º de noviembre de 1929.

Y enseguida mostró una foto de don Cayetano Leiva con la leyenda: Primer Correo al Sur. También, una carta a los señores San Martín –tenían barracas en SAO- y otra con la firma de Antoine de Saint Exupéry.

Recordó además, que una vez que se instala la Aeroposta se contrata personal de San Antonio. Y que para manejar la parte del combustible lo nombran a don José Estrada.

Comentó también que la empresa hacía promociones de sus servicios con revistas propias. Exhibía las listas de pasajeros y en ellas se encontraban los nombres de los vecinos de SAO que habían utilizado el transporte aéreo.

Por último, luego de otras anécdotas y curiosidades, Molas agradeció a “Bocho” Izco los datos y dibujos que aportó para reconstruir la historia de la Aeroposta en San Antonio y anunció para ver a continuación el corto metraje “Aventureros de Aire”.

De unos 20 minutos de duración, el filme –realizado por una investigadora francesa- recrea la historia de la empresa internacional Aeropostale desde sus comienzos, llamada Latecoére y que se fundó en 1917.

Más tarde, el relato continuó con el arribo a la Argentina y cuando mencionó la línea hacia el sur, además de las fotografías de la zona –en especial las de los puntos claves del derrotero de los aviadores, figuraban los testimonios e imágenes de los sanantonienses Silvia Peirano, “Bocho” Izco y Abel Molas.



 

 

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