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enero a marzo de 2010

fotografías gentileza familia Joaquín Izco -Visita a Las Grutas hacia fines década 1920 y primera casa de fin de semana-

CRÓNICAS DEL AYER

 

Joaquín "Bocho" Izco mientras revisa sus notas que suben a la WEB

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Érase un pueblo con aguaterías -primera nota-

Érase un pueblo con aguaterías -segunda nota-

La antigua iglesia de chapa...

El interior de la iglesia de chapa...

La administración del cine me dejó profundas...

A las fotografías de antes las hacían...

Datos curiosos de la corriente eléctrica, antes del '40

¿Sabías qué las candelas filtraban el agua?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

San Antonio Oeste en el recuerdo

LOS CINCUENTA AÑOS DE LAS GRUTAS -Segunda Nota-

LAS IDAS A LAS GRUTAS Y LA PRIMERA CASA DE FIN DE SEMANA

Joaquín " Bocho" Izco

Por: Joaquín “Bocho” Izco

info@cronistasao.com.ar

 

De chico, allá por el ’29 ó ’30 iba a Las Grutas con mi familia y después, de muchacho solía ir en bicicleta.

El camino era de huellas y los autos no eran tan prácticos como los de ahora. Para hacer el viaje tenían que funcionar bien y había que llevar nafta suficiente y si se pinchaba alguna cubierta uno mismo la tenía que arreglar. Con inflador, parches, llaves, criquet, igual que un gomero, pero ambulante. Y la rueda no se salía, se sacaba solo la cubierta y después sí, la cámara había que ponerla en agua para ver dónde estaba la pinchadura.

El paseo a Las Grutas consistía en hacer un picnic en la parte de las piedras y a la playa de arena pocos iban. Se hacía asado dentro de las mismas grutas o cuevas de los acantilados que estaban por la Bajada Cero. En aquel tiempo el agua no chorreaba y tampoco existía peligro de acampar, no se producían desmoronamientos y si ocurrían no nos dábamos cuenta. También uno se ponía una malla y buscaba pulpos y cangrejos.

Se iba con más frecuencia en verano y sobre el medio día. El regreso era a la tarde y bastante temprano. El tiempo para estar no era demasiado. Por lo menos se empleaban dos horas entre la ida y la vuelta y sin tener que contar para los preparativos. Había que llevar de todo, o sea que ir a Las Grutas no era para nada fácil.

En el ‘38 aproximadamente, entre varios amigos hicieron la primera casa. Ahí estuvieron mi hermano Héctor, Polo Méndez, Andrés Ortiz, César Domínguez, Bencho Leal y Celso Breciano. Recuerdo que yo era pibe y también ayudaba. Había que ir los sábados y llevar los tambores de agua, los ladrillos, la cal y el cemento.

La casa era chica y solo se destinaba para tomar mate o el té y a veces se jugaba a las cartas. Tenía un ambiente grande con una mesa y seis sillas, dividido por una arcada. Y esa parte de atrás hacía las veces de cocina, que en realidad no había ningún artefacto y ni siquiera instalación de agua, pero con un balde se podía lavar lo que se usaba.

Lástima no haber dejado la casa como lugar histórico!!!!

 


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