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Poemas de Hugo Alegre!!!!

Las Grutas

La niña de los ojos azules y corazón de mar
Es mi ciudad y es tuya
Es para ti nuestra ofrenda de paz
Hónrala
Y cuando te alejes viajero
...¡Bendito seas!
Porque yo sé
que nunca podrás olvidarla.

31/7/99

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El niño de las mareas


Luna de enero
se duerme
el niño de las mareas, sonriendo porque iluminas
su castillo allí en la arena.
Hizo murallas y torres,
le dibujó una rayuela,
lo hizo con tanto amor
que hasta le puso una estrella.
Luna de enero
mañana
cuando baje la marea
el niño no encontrará
su castillo ya en la arena
Él... cree que son las olas
las que lejos se los llevan
a otros niños que no tienen
gaviotas... playas... ni estrellas.

Pero... sabes volverá,
cuando en Las Grutas te duermas
a escribir signos de amor
y hacer doradas rayuelas
su voz cantará en el mar
mientras construye en la arena
castillos que son plegarias
para niños de otras tierras.
el niño de las mareas
porque iluminas el mar
que sus castillos se lleva.
Luna de enero ,no olvides
el niño de las mareas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HISTORIAS DE VIDA DE SAN ANTONIO OESTE

 

 

Hugo Alegre, (1944-2003), el poeta de Las Grutas

Marta Eva Amado

info@cronistasao.com.ar

-Nota Especial-

-Primera edición, 2004 Tiempo de Vacaciones-

Segunda edición: cronistasao, ampliada y con fotografías inéditas: 12 de mayo de 2014-

 

 

Desde 1993, Hugo Alegre se radicó en Las Grutas y con su cuaderno de apuntes y mochila al hombro –y la infaltable camiseta de Boca- llevó hasta su muerte, en 2003, una vida bohemia tras frecuentar la plaza y otros lugares, ensimismado en sus cosas. Por momentos, hizo de músico, plomero, ayudante en un corralón de materiales y hasta la electromecánica pasó por sus manos, pero siempre fue poeta. Antes de la despedida final, un grupo de amigos rescató sus apuntes literarios y después los mostró en un libro como un merecido homenaje póstumo. Del inusual proyecto participaron Ana Yalour, Mery Ingusci, Alejandra Hernández, Graciela Martínez y Jorge Íncola, entre otros.

Hacia fines de setiembre de 2004, -un poco más de un año de la muerte de Hugo Alegre- la biblioteca Comandante Luis Piedra Buena de Las Grutas resultó el escenario para la presentación de su primer libro de poemas. Y de esa manera permitió conocer una semblanza del autor, aparte de reunir a un grupo importante de la comunidad grutense y a dos, de los tres hijos del poeta, Verónica y Santiago, que llegaron especialmente desde la zona del Valle para asistir al sentido homenaje.

-No solamente Alejandra, Mery y yo estuvimos trabajando en este proyecto que comenzó el año pasado –dijo Ana Yalour y apenas podía articular palabras-.

-Jorge, vos también estuviste, apuntó alguien del grupo de “editores” del libro de Hugo Alegre.

-Hace tiempo que se quería hacer esto con Hugo –respondió pronto Jorge Íncola-, inclusive se habló con Hugo, pasa que Hugo tenía su carácter difícil y quería y no quería, costaba convencerlo y bueno, pasó el tiempo, hasta que pasó lo que pasó y se hizo.


-El año pasado –soltó Alejandra, dirigiéndose en especial a Verónica –hija de Hugo Alegre-, viene Ana y me dice: Che Alejandra, vos que tenés tan buena relación con Hugo, ¿por qué no le decís que con sus trabajos hagamos un libro?

Alejandra empezó a buscar a Hugo y se enteró que estaba internado. Fue al hospital y le dijo: cuando te levantes y salgas de la cama vamos a hacer un libro. Y ahí el poeta confirmó: "meta, meta, lo hacemos".

El día de la presentación del libro con los versos de Hugo Alegre, la sala de la biblioteca parecía un confesionario abierto. Los integrantes del original proyecto se animaron a compartir la odisea que les significó el rescate del material poético y después la edición, con el respeto riguroso de cada uno de sus versos.

-Una cosa más, -dijo Alejandra-, porque esto es muy lindo y me gustaría compartirlo. Íbamos todos los días al hospital con Graciela y le llevábamos algún yogurt y un día le dije: ¿vamos a meternos en la piecita de Hugo? Entramos por la ventana y sacamos todos los papeles y sacamos bolsas y bolsas. Y al otro día llamó Graciela con la noticia de que Hugo había muerto. Sentí que en ese momento él dijo: "Ya está, mis papeles están a salvo, bueno, yo ahora puedo morir". Fantaseamos con la idea de que ni bien se aseguró de que su legado estaba a salvo no quedaba más que partir y partió.

-Moriré una mañana de domingo en setiembre, anticipó en uno de sus versos, dijo Ana.

También contó que con absoluto respeto miró sus papeles borradores. Encontró frases escritas al dorso como apuntes de escuela, en viejas listas de precio de corralón, en tapas de cuadernos usados, en sobres que nunca llevaban su nombre. Todos sirvieron para registrar, por qué no familiar, lo que quema por dentro.

“Sabemos que no permitía que nadie modificara sus versos, reveló Ana-y lo hice y lo hicimos con muchísimo gusto, recordándolo con la camiseta de su Boquita, abrigándole el alma y la mochila al hombro, sentado en un cantero de la Avenida Río Negro y la mirada perdida en su paraíso de ensueño, donde la vida, por qué no, duele menos”.

-Las Grutas le debía un libro a su poeta y acaso éste se le parezca un poco –siguió Ana con voz fuerte y contenida emoción-, celebremos su poesía y brindemos por él, por vos, Hugo.

Y en la sala de la biblioteca se escucharon fuertes aplausos.

La mayoría de los poemas de Alegre se publicaron en semanarios, revistas y periódicos y varios, por la hondura y sencillez de las palabras fueron impresos en afiches, otros, los recibieron como regalos o leídos en escuelas o en las radios.

“Supongo que para los chicos –agregó Ana- Hugo fue una persona, para los amigos del corralón otra, para el jefe de la plaza, otra, para la gente de la biblioteca, otra. Para mí, que yo no hablé casi nada con Hugo, para mí Hugo Alegre fue el poeta de Las Grutas. Tal vez para otras personas fue alguien espectacular y para otras no tanto, pero bueno, creo que fue este conjunto de personajes”.


De acuerdo a los datos que averiguó Ana de su biografía, Hugo nació en Capital Federal, en 1944 y desde el ’61 vivió en Santa Rosa, luego se trasladó a la ciudad rionegrina de Choele Choel y a partir de 1993, tuvo su domicilio en Las Grutas. Sobre los oficios, hizo de músico, plomero y electromecánico y últimamente se lo solía ver en el corralón de su gran amigo Cachi Salas, dando vueltas o con la carga al hombro de bolsas de cal o de cemento u otros materiales de la construcción.

“Te fuiste sin darte cuenta, un día de primavera…”, alcanzó a pronunciar Graciela, unos versos que ella escribió para su amigo, pero las lágrimas le impidieron que continuara, debió seguir uno de sus hijos.



También, en otro momento, Verónica y Santiago –los hijos del poeta- recibieron tras apenas sostener el llanto, una discreta caja de color madera con los papeles más íntimos del padre.

Y después, el público con deseos de participar accedió al privilegio de leer algunos de sus poemas. Aquellos que en ocasiones dedicó al legendario pulpero de Las Grutas, al empleado público, a los chicos Caras Sucias que juegan a la pelota, al amor ausente, al mar y a todo el paisaje de la villa. Se notó que para armar las estrofas no tuvo necesidad de buscar palabras difíciles, sino que encontró las formas simples, esas que están presentes en la charla cotidiana.

“Pulpero, no te enamores -decía Alegre en algunos de los versos-, sé solo amigo del mar, que el mar no guarda recuerdos, tiene corazón de sal. Te contará en las mareas, sus horas te nombrará, pero tú sigue pescando que en tu pesca está tu pan. …, Pulpero no te enamores, sé solo amigo del mar. ¿No ves?, no le crecen flores, sus olas llegan y se van…”.

Hacia el final del homenaje, Élida Deasti, presidenta de la biblioteca a modo de cierre señaló: “Esto es una demostración de cultura, de las raíces que vamos teniendo. Las Grutas no es solamente el mar, somos todos los que la componemos, muchas gracias por preferirnos y estar todos juntos y gracias también a Ana y Alejandra que trabajaron como leonas”.

 

De izq a der., Sebastián, Dinamarca -fallecido y otro personaje de Las Grutas, muy amigo de Hugo Alegre, Verónica, Ana Yaluor, Alejandra Hernández y persona del público.

 

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