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Muestra: Breciano, intendente de dos décadas que presentó para el Centenario de la ciudad su hija Myrtha Breciano de Jorquera, en julio de 2005 -fot. cronistasao-

CRÓNICAS DEL AYER

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Myrtha Breciano presentó Muestra: Breciano intendente de dos décadas en el Centenario de la ciudad -fot. cronistasao-

 

Notas de "Bocho" Izco en cronistasao!!!!!

 

Érase un pueblo con aguaterías -primera nota-

Érase un pueblo con aguaterías -segunda nota-

La antigua iglesia de chapa...

El interior de la iglesia de chapa...

La administración del cine me dejó profundas...

A las fotografías de antes las hacían...

Datos curiosos de la corriente eléctrica, antes del '40

¿Sabías qué las candelas filtraban el agua?

Las idas a Las Grutas y la primera casa de fin de semana

Los 50 Años de Las Grutas, el primer tendido eléctrico

La venta de nafta en SAO

El reparto de leche

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El 20 de agosto de 1972, la inauguración del canal Pomona-San Antonio trayendo agua fue simbólica, porque aún faltaba que recorriera unos 80 km, según nota del diario Río Negro de la época.

 

 

Esta nota del diario Río Negro de fecha 9 de setiembre de 1975, se refiere a las declaraciones de Celso Breciano para aquietar los ánimos de los afiliados, como interventor del Partido Provincial Rionegrino, fundado por el General Requeijo que gobernó de facto la provincia de Río Negro. -Material seleccionado por el periodista Pedro Caram con motivo del Centenario de SAO-

 

 

 

 

Durante un acto en SAO, Breciano -sexto desde izquierda-y a sus costados inmediatos Diego Sánchez que fue intendente de SAO y Adolfo Fragoza y detrás a Héctor "Tito" Zonco, entre otros

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HISTORIAS DE VIDA DE SAN ANTONIO OESTE

 

 

Don Celso Rubén Breciano (1916-1993), un político visionario y hacedor

 

“Los grandes proyectos que pudo encauzar fueron la fundación de Las Grutas –enero 1960-, la llegada del agua a San Antonio –agosto 1972- y también ayudó a concretar el tema del puerto en San Antonio Este –febrero 1983-“, comentó su hija Myrtha “Pocha” Breciano de Jorquera en agosto de 2005.

Marta Eva Amado

info@cronistasao.com.ar

-Nota especial-

-19 de enero de 2014-

 

Don Celso Rubén Breciano actuó en política con gran capacidad de gestión por las obras que dejó tras ocupar cargos en el gobierno municipal entre los años 1959 a 1983, salvo el período del 73 al 80. Fue comisionado en funciones ejecutivas durante una intervención y en regímenes de facto, y también estuvo por actos electivos dos veces en la presidencia del concejo -la tercera no la concretó por un golpe militar-. Ejerció el periodismo y un tiempo fue corresponsal del diario Río Negro y además incursionó en la escritura con poemas, cuentos y ensayos, una obra de importante valor literario.

-Esta semblanza es el resultado de una síntesis de dos entrevistas que tuve con la hija de don Celso, Myrtha “Pocha” Breciano de Jorquera, fallecida en 2012. La primera en diciembre de 2003 que se publicó una nota tipo Historia de vida en Tiempo de Vacaciones y la segunda, en agosto de 2005 con motivo de la presentación de la muestra familiar para el Centenario de la ciudad, titulada: Breciano, intendente de dos décadas, también con la edición de otro artículo periodístico-. Y además incorporé algunos relatos orales que muestran al hombre desde lo cotidiano con sus virtudes y debilidades-.

-¿Qué tuvieron en cuenta para hacer la muestra?

-Tenemos muchísima documentación –apuntó Myrtha- en cartas, diarios y revistas.

Contó que el eje de la muestra fue la vida de su padre que nació en Conesa en 1916 y que cree que en el ’21, con apenas cinco años, ya estaba acá, en San Antonio porque lo dijo don Celso en una entrevista.

También puntualizó su hija que en su juventud no tuvo problemas para vivir porque don Juan Vichich que fue su padrastro tenía solvencia, aunque su padre no se llevaba muy bien, inclusive le armó un negocio completo de librería y discos. Pero según le comentó Ángela, su madre y esposa de Breciano que los amigos se lo fundieron y que después llegó a su vida para trabajar la empresa Transportes Patagónicos y que eso fue lo que lo hizo sobrevivir bien.

A propósito de la librería y de Transportes Patagónicos transcribo algunos testimonios reflejados de la historia oral.

“…en esa casa que está casi frente a Kandava, que se hizo en el año ’36, le hizo el salón el viejo Vichich y le puso un surtido de librería, diarios, de todo y eso era en ese tiempo era una locura, hasta que se fundió, después se lo puso otra vez y se fundió otra vez. Él estaba en la joda, era amigo de Héctor Izco, de Argentino Pérez, de Polo Méndez y era una barra grande que había y sobre todo, los sábados era una joda que había.

Tanto es así que a Breciano un día, habían hecho una joda un sábado y se habían mamado casi todos y la Iglesia estaba acá –calles San Martín y Pellegrini- y sacaron una cama y lo pusieron en la cama desnudo y tapado con una sábana y en el medio de la calle y la gente pasaba para la iglesia y él estaba en la cama, en medio de la calle, jajajajajajajajajajajajajaj

¿Y eso cuándo habrá sido, en el ’50 más o menos?

Nooooooo, antes, en el ’40, 41.

-¿Después se puso más seriecito?

No, después tuvo suerte, la gente lo acompañó y fue muchos años intendente”.

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Otro relato oral.

“-¿Vos trabajabas con el señor Breciano en qué?

Con el señor Breciano en Transporte, yo estuve 32 años en Transporte.

¿-Y Tranportes Patagónicos, cómo empezó?

Con las autitos chiquitos de Trelew hasta acá, un señor Ojeda y un señor Castro. … Este hombre después se fue a Trelew y empezaron a hacer viajes de Trelew a SAO con unos Ford T, en esos años, por huellas. Ya cuando comenzó el tren y después venía un señor Ojeda. Habían empezado a hacer viajes desde Trelew. Eran como tres o cuatro que habían empezado a hacer viajes de Comodoro a SAO y de Trelew, se asociaron y compraron un colectivo chico. Hacían combinación con el tren que iba a Bariloche.

¿En qué año?

En el ’36, ’37. Ya en el ’40 eran bastantes fuertes. Yo empecé en el ’47. La empresa se hizo con siete socios… Se hizo una empresa bastante grande, ya después se alargó hasta Río Gallegos, esa sociedad duró hasta el ’49. Esa empresa en el gobierno de Perón empezó a tener problemas, que los sindicatos, que había que afiliarse, de acá, de allá. Yo nomás tuve problemas, porque me quisieron afiliar, pero, era más radical hasta los huesos. Es tan tonto una cuando es joven, cómo cree en las cosas. Y cuando viene el gerente y me dice afíliese que va a tener problemas. Yo digo, no, yo no me voy a afiliar, que me echen, yo no voy a ir en contra de las ideas de mi padre, bueno, esas estupideces. Usted necesita el sueldo. Me hicieron hacer de papeles, Ay Dios pero nunca jamás nos molestaron. Y se hizo la empresa y después nos la vendieron a nosotros.

Se hizo una Cooperativa y nos la vendieron a los empleados, que éramos me acuerdo 36 personas.

¿Todos de SAO?

No, de acá éramos el señor Breciano y yo, pero después vino Castro que era de Trelew. Íbamos a trabajar a lo burro, hicimos una empresa que era una potencia. Llegó un momento, cuando sacaron a Perón en el ’55, habíamos comprado a Inglaterra 10 coches Cero kilómetro, descarrozados. Se habían comprado todas las oficinas desde Buenos Aires a Río Gallegos, se había hecho el taller modelo de la Patagonia, Transportes Patagónicos, que estaba en Trelew, todas esas cosas. Cuando entró Panetta eso fue a los 10 años más o menos y cuando murió Álvarez el que estaba acá arriba, y era cierto, estábamos en contra de la Ley, porque todo empleado cuando entra a la cooperativa tiene que ser socio y nosotros trabajábamos y nunca cobrábamos un peso, todo era invertir, invertir. Y cuando entraron éstos, empezaron que no, eran como setenta ellos, más los 28 nosotros, éramos 98 en total…”.

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Después Myrtha contó que su padre se afilió al radicalismo cuando tenía 18 años, en el ’34 –aproximado-. Pero que al producirse la división de la UCR entre la parte ortodoxa y la otra, Breciano se incorporó al proyecto de la Unión Cívica Radical Intransigente de Frondizi. “Tengo unas notas interesantísimas de Él con Frondizi y Guido, tengo mucho material que no pude exhibir y que ahora, si Dios quiere en el libro aparecerán”, dijo entusiasmada.

-La relación de filiación que tenés con tu objeto de estudio que es tu padre y la objetividad con el trabajo, ¿te es difícil manejar?

-Muy difícil –contestó al instante y después se explayó con pausa-, por eso es que yo en esta muestra fui directamente al libro. No me dejé llevar por nada de lo que viví en esos momentos. Yo viví muchos años de esos momentos. De su llegada al municipio, de sus idas a Buenos Aires por un tema, porque vistes que Dios vive en todos lados, pero Él viajaba continuamente a Buenos Aires.

Los testimonios fueron tomados de las actas, remarcó. “Cuando llegó el año ’66, Él ya estaba de intendente –golpe militar- y le ofrecen seguir, Él va a ver a Baraschi que era muy consejero con Él y le dijo: ‘Yo sé que a partir de acá para todos los políticos termino mi carrera política, porque ningún político se va a bancar que yo trabaje junto a militares, pero yo con tal de que ningún militar pise mi pueblo voy a aceptar’.

Y sin esperar otra pregunta siguió. “Y es muy difícil para uno bancarse que un padre trabajó para los milicos. Me pone contenta que en la brava, en la del ’73 a la del ’76, el momento más bravo de los militares con los desaparecidos, en esa parte no acompañó, Él se fue a recorrer el mundo, se fue a Buenos Aires y después retomó en el ’81”.

-¿Cuándo surge la idea de la fundación de Las Grutas?

- Ellos tenían una casita en Las Grutas que estaba entre la Bajada Cero y la Primera. No tenía agua, luz, nada. Era para Él y sus amigos, estamos hablando entre los años 40 y antes del 50. Entonces cuando llegó a la intendencia se propuso intentar la fundación del balneario y con Leal y otros que lo apoyaron y acompañaron se formó la primera comisión de Las Grutas.

“Pocha” también destacó que don Celso enseguida vio la proyección de Las Grutas y que fue una pena que mucha gente de SAO no la vio. “Fijate cuanta gente de SAO –dijo- tiene su casa o su negocio, poca gente, poca gente”.

También, el siempre recordado periodista e historiador don Adolfo Fragoza en una entrevista se refirió a la fundación de Las Grutas y a la figura protagónica de Celso Breciano.

“¿Y cómo surge Las Grutas?

Bueno, Las Grutas tiene una tradición especial, mejor dicho una conformación muy especial que estuvo basada en los pioneros que llegaron aquí y dijeron vamos a hacer un balneario. Rescato siempre la actitud, la perseverancia y la decisión de nuestro querido amigo el intendente, don Celso Rubén Breciano, el puntal que con un grupo de gente le dio los primeros impulsos al balneario Las Grutas.

Antes se venía por un caminito de huella orillando los médanos, pero allá por 1940 y por una gauchada entre comillas de una empresa que se encargaba del enripiado de los caminos, la Empresa Fantón hizo la traza del camino, el mismo que hay ahora hasta la Primera Bajada, el primer zangón dónde está el ACA. Acá había una o dos o tres personas, un refugio de la Fraternidad y don Isidro Álvarez que ya estaba desde mucho tiempo antes. Entonces eso permitió que la gente veniniera con más frecuencia. Esto estoy hablando de 1940, porque el despegue definitivo de las Grutas se produce en 1960 para delante”.

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-Iban a buscar gente al Valle

-Sí, -respondió “Pocha”-, iban a ofrecer al Valle y siempre compraban. Yo me acuerdo que mi papá decía: ‘Vení, tengo un terreno’. Recuerdo que Pérez Petit, un abogado de Roca que tiene su casa en la calle Viedma, de acá, en Las Grutas, mi papá cuando le ofreció el terreno, la mujer le dijo: ’Estará lleno de yuyos y de animales’ y cuando vino y vio donde estaba la bajada se quería morir por lo lejos.

También Breciano protagonizó la llegada del agua a San Antonio.

Encontró la posibilidad de traerla en agosto de 1972 en el gobierno militar de Requeijo, apuntó “Pocha”. Y Él era intendente, fue por mucho tiempo entre 10 a 12 años y muchos libros escritos sobre San Antonio le atribuyeron como mal haberse quedado con algunos gobiernos dictatoriales, pero Él sabía que si se quedaba se iban a hacer logros. ¿Si se iba, quién se iba a hacer cargo?, nadie, con un interventor que hubiera venido de afuera, sin conocer la problemática de San Antonio. ¿Vos sabés las veces que salieron las caravanas en SAO a celebrar el agua y no había llegado?, dijo muy seria aquella vez.

Y otro relato oral destacó:

“En casa mi marido hizo hacer un pozo y sacó agua bastante buena, y claro, Él tiraba agua, Él regaba las plantas, regaba el patio. Y la gente iba y se le quejaba al señor Breciano… y el señor Breciano tuvo que ir y decirle a mi marido, por favor, no tire agua a la calle, porque me vuelven loco. Era agua del pozo. Así que mirá todas las cosas que tuvo que aguantar ese hombre”.

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Sobre la actuación de Breciano en la municipalidad, su hija diferenció dos caminos. El de las grandes obras y el de la vida cotidiana.

“Los grandes proyectos que pudo encauzar -sintetizó- fueron la fundación de las Grutas, la llegada del agua a San Antonio y también ayudó a concretar el tema del puerto en San Antonio Este. Además, estuvo siempre embarcado en el tema Solvay.

Y en lo cotidiano, -continuó con el detalle- la actual estación de trenes, el primer estadio municipal, el Centro Municipal de Cultura y después la gran preocupación por los chicos, las meriendas a los de la Loma, zapatos, zapatillas y becas. ¡Cuántos adultos me han venido a decir: yo por su papá estudié y yo ni los conozco”!

Contó que el Centro Municipal de Cultura era una verdulería que la tenía COMSAL pero que no supo cómo la llegó a tener. Y que entonces como había que levantar el muelle de madera de pinotea, de hermosa madera, don Celso llegó a un arreglo. Si la empresa levantaba el muelle se quedaba con la madera y a cambio le dejaba el Centro Cultural para el municipio por diez años, después no sabe qué pasó.

Otro testimonio oral de la época aclaró sobre la vida social y el estado precario de las personas de mayor vulnerabilidad.

“-¿Había mucha diferencia entre las clases sociales?

¡Ah!, sí. La gente de plata iba a la Sociedad Italiana, los otros al Recreativo, la gente más humilde, y en Independiente venía todo el vagaje de la Loma, en esos años. Y le decían el vagaje de la Loma, porque recién cuando entró Breciano sacó todo eso, el laterío. Una vuelta cuando pasaba con una amiga para ir al cementerio, una señora estaba en una casita de lata y arriba de la falda estaba pelando una gallina. Yo le digo: mirá, mirá Valeria ahí estás vos. Después cuando entró Breciano eso mejoró. El barrió con todo eso. Porque era mucha pobreza. A lo mejor rompían una cajita de masitas y así hacían sus casas”.

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-También tu padre se dedicó a la escritura y al periodismo.

-Sí, tiene bastantes poemas, tiene cuentos, literatura política. Me puse contenta, el diario La Zona publicó un cuento de Él y en el secundario en literatura lo leen. También un tiempo escribió para el Río Negro. Yo digo que fue un escritor frustrado porque tiene una obra literaria.

“Pocha” remarcó que don Celso fue un autodidacta y que solo se manejó con la primaria reforzada con una especie de primer año que daba el entonces director San Martín. Y que era un problema cuando le ofrecían cargos, decía: ¿Y le parece, yo?”.

Recordó también que cuando hubo que comprar un terreno para la escuela secundaria llamó a la gente de la cooperadora y les dijo: ‘Este terreno va a costar un peso’, y que así se lo dio.

Don Celso junto a su esposa Ángela formó una familia con dos hijos, un varón y una mujer. “Mi mamá –recordó Myrtha- vino a ayudar a sus hermanos para trabajar en un hotel, el hotel que está ahora frente al ex Banco Provincia y allí se conoció con mi papá, ella estuvo muy poco, se volvió a Buenos Aires y durante cuatro o cinco años se escribieron. Se veían esporádicamente, hasta que llegaron a concretar el casamiento. Se casaron en Buenos Aires y se vinieron a vivir a San Antonio”.

¿Qué decía del adelanto de Las Grutas?

Él, en esa época, vio a Las Grutas grande por la obra de Carassale y sobre todo del gobernador Massachessi. Pero Él decía que se tenían que combinar tres cosas. San Antonio Oeste con el agua junto al Puerto y Las Grutas y pudo hacer las tres cosas. Estaba asombrado de lo que era Las Grutas, cuando murió -1993- estábamos ya por la bajada cuarta.




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